Hubo un tiempo en el que las redes sociales estaban llenas de fotos de viajes, brunchs imposibles y bebés recién nacidos. Hoy el algoritmo tiene otros favoritos: perros haciendo zoomies en la playa, gatos durmiendo en posturas imposibles y mascotas que, sin proponérselo, acumulan más likes que muchos influencers.
No es una impresión, sino el reflejo de un cambio social. En España ya hay más animales de compañía que nunca y los perros siguen siendo los grandes protagonistas de muchos hogares. Para una enorme mayoría de quienes conviven con ellos, ya no son simplemente mascotas: ocupan el lugar de un hijo o forman parte de la familia con el mismo peso que cualquier otro miembro.
Ese vínculo también se ha trasladado a las redes sociales. El contenido protagonizado por animales despierta más interés que las fotos de pareja o incluso las familiares, y quienes tienen perro o gato comparten imágenes de ellos con mucha más frecuencia que de cualquier otra persona cercana. Al fin y al cabo, siempre hay una escena digna de foto: una siesta en el sofá, una mirada de culpabilidad después de romper un cojín o la felicidad desmedida de un paseo por la playa.
La autenticidad también tiene cuatro patas
En plena era de los filtros, la inteligencia artificial y las vidas aparentemente perfectas, las mascotas representan justo lo contrario. No posan, no buscan su mejor ángulo ni necesitan editar una foto para resultar adorables. Quizá por eso, quienes llenan su galería de imágenes de sus perros o gatos también tienden a mostrarse de una forma más espontánea y viven las redes con menos presión por compararse con los demás.
Hay algo refrescante en ver a un labrador completamente cubierto de arena o a un gato durmiendo en una postura imposible. Su éxito no depende de una estética cuidada, sino de esa autenticidad que muchas veces echamos de menos cuando hacemos scroll.
El nuevo álbum familiar
A este fenómeno se suma otro cambio importante: cada vez existe una mayor sensibilidad sobre la privacidad de los menores en internet. Compartir imágenes de niños genera un debate creciente sobre su exposición en redes, mientras que publicar una foto del perro persiguiendo una pelota o del gato apropiándose de la cama sigue siendo un gesto espontáneo y libre de controversia.
Quizá por eso, para muchas personas las mascotas se han convertido en las protagonistas del álbum familiar digital. Son quienes aparecen en las felicitaciones de cumpleaños, en las recopilaciones de vacaciones y, por supuesto, en las historias de Instagram.
Puede que nunca entiendan qué es un algoritmo ni para qué sirve un like, pero lo cierto es que los perros llevan tiempo conquistando el lugar más codiciado de las redes: el de nuestros personajes favoritos. Y todo apunta a que seguirán ahí durante mucho tiempo.


