Durante años, decir que eras fan de una saga, coleccionabas figuras o tenías una estantería llena de merchandising podía sonar a afición de nicho. Hoy la historia es muy diferente: el fandom se ha convertido en una parte más de cómo nos definimos, consumimos y conectamos con otros. Ser fan de algo se ha convertido en una extensión de nuestra personalidad.
Según un nuevo estudio sobre coleccionismo y fenómeno fan en España, el 63% de los españoles reconoce ser “fan” de algo. La cifra crece especialmente entre las generaciones más jóvenes: alcanza el 77% entre la Generación Z y el 71% entre los millennials. Lo que antes podía verse como una pasión minoritaria, ahora es una tendencia cultural que mueve comunidades, compras y hasta nuevas formas de entender la identidad.
La fantasía gana la batalla cultural
Si hay un universo que reina entre los fans españoles, ese es el de la fantasía. Sagas como Harry Potter, El Señor de los Anillos o Juego de Tronos encabezan el ranking con un 49% de seguidores.
Muy cerca aparecen los superhéroes de Marvel y DC Comics (47%), seguidos por los universos de Disney y Pixar (43%), y la ciencia ficción, con sagas como Star Wars o Star Trek (42%).
El dato más llamativo es que estos mundos de ficción ya superan a otros grandes iconos culturales tradicionales: el fútbol, con competiciones y equipos deportivos (37%), o los cantantes y grupos musicales (34%).
La cultura fan ya no gira solo alrededor del deporte o la música: ahora también se construye alrededor de universos imaginarios, personajes y comunidades digitales.
Ser fan ya no es solo nostalgia: es identidad
El auge del fandom también refleja un cambio generacional. Para muchos millennials, estas aficiones no son simplemente recuerdos de infancia, sino una forma de expresar quiénes son.
El coleccionismo, el gaming y el merchandising funcionan como pequeños símbolos personales: una camiseta, una figura, un libro o un accesorio pueden contar mucho sobre los gustos y la personalidad de alguien.
En este contexto aparecen los llamados kidults, adultos que mantienen aficiones tradicionalmente asociadas a la infancia. Lejos de ser una tendencia pasajera, este público representa cerca del 30% de las ventas de juguetes en España y continúa creciendo.
La clave está en que ya no compran solo objetos: buscan experiencias, conexión emocional y productos que tengan un significado.
Los millennials: entre videojuegos, cómics y colecciones
Los hábitos cambian según la edad. Entre millennials, los videojuegos son el producto fan favorito (39%), seguidos muy de cerca por libros y cómics. En cambio, para los Boomers y la Generación X los libros y cómics ocupan el primer lugar (38%).
La Generación Z tiene una relación especialmente fuerte con el coleccionismo: el 41% señala las figuras coleccionables como uno de sus productos favoritos. También destaca el peso de fenómenos como Pokémon, que incluso supera a los artistas musicales dentro de sus preferencias.
La compra fan: un pequeño lujo con mucho significado
¿Qué impulsa a alguien a comprar un producto relacionado con su fandom? Principalmente el disfrute personal, simplemente por darse un capricho o por ser parte de su hobby.
La estética y la nostalgia también influyen, pero quedan por detrás de algo más potente: la conexión emocional.
Porque, al final, ser fan no consiste únicamente en acumular objetos. Se trata de pertenecer a una comunidad, revivir historias que marcaron una etapa de la vida y llevar un pedacito de esos universos al día a día.
Eso sí, el fenómeno también tiene sus retos: el 42% reconoce que el principal problema es el gasto, seguido por la falta de espacio para guardar las colecciones (22%) y la dificultad para encontrar ediciones limitadas (16%).
El mensaje parece claro: el “friki” de ayer se ha convertido en el consumidor cultural de hoy. Y todo apunta a que el fandom seguirá creciendo como una de las grandes formas de expresión de las nuevas generaciones.


